Cada semana desde hace cuatro años, Jorge Calderón recorre 224 kilómetros para asistir a una sesión de hemodiálisis de cuatro horas, una tercera parte de las 12 horas que exige el protocolo médico para la enfermedad renal crónica. Llegar es una travesía. Camina por las mismas veredas, atraviesa el mismo río y los mismos cañaverales y las mismas calles pedregosas. Se monta en la cama de un vehículo de transporte público y toma cuatro autobuses hasta el Hospital Nacional San Juan de Dios en Santa Ana, el centro de salud más próximo a su casa. Vive sumergido en las entrañas del cantón El Corozo, donde, en un tramo de cinco kilómetros en línea recta, otros 12 casos engrosan las estadísticas de la enfermedad en San Francisco Menéndez, un pueblo rural en Ahuachapán que colinda con Guatemala.
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Según datos del Gobierno anunciados en cadena nacional el pasado 14 de abril, unos tres millones de salvadoreños padecen al menos una enfermedad crónica, en un país de unos 6.4 millones. En un programa televisivo con el presidente Nayib Bukele, Edgardo Von Euw, un científico asesor del programa de inteligencia artificial gubernamental Doctor SV, agregó que solo una de diez personas es consciente de su enfermedad renal crónica.
Según datos de 2024, El Salvador tiene la segunda tasa de mortalidad más alta de enfermedad renal crónica de América Latina, de 128 por cada 100,000 habitantes. La enfermedad es la principal causa de muerte en personas de 40 a 59 años. Sin embargo, el país solo tiene un nefrólogo por cada 853 salvadoreños, según datos del Ministerio de Salud y la Asociación de Nefrología e Hipertensión de El Salvador, citados en un reportaje de El Faro.
En medio de recortes al personal y presupuesto de salud pública, el Gobierno ha anunciado que Doctor SV, una aplicación móvil, utilizará el sistema de inteligencia artificial Gemini, de Google, para atender enfermedades crónicas: primero las cardiovasculares y renales —las dos con mayores tasas de mortalidad en El Salvador—, seguidas más adelante por el cáncer. Según el anuncio en cadena nacional, las personas deben usar la aplicación para organizar su información médica y sus planes de tratamiento.
Pero los problemas de Jorge Calderón son otros: el sistema de salud pública no da abasto para la demanda que tiene esa enfermedad y él no tiene los recursos para costearse un segundo tratamiento semanal. El secretario del Sindicato de Médicos Trabajadores del Seguro Social, Rafael Aguirre, cuestionó la apuesta del Gobierno por Doctor SV. “Solo el 5 % de la población utiliza esta aplicación”, dijo haciendo referencia a estadísticas de descarga en teléfonos celulares y a la baja cobertura rural. “El 60 % de la población que fallece lo hace debido a enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas degenerativas que no pueden ser tratadas con la aplicación”, añadió.
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“Tenemos una gran necesidad. Somos de bajos recursos, estoy enfermo y vivo lejos de la ciudad”, dijo Jorge a El Faro el martes 28 de abril. Ese mismo día, como de costumbre, Jorge iba de camino al hospital. La enfermedad también paraliza sus jornadas como agricultor y ayudante de albañilería. Depende de ayudas económicas externas y de lo que recolecta su esposa cada vez que recorre las veredas de su comunidad para ofrecer ropa de segunda mano. “Mi vida no ha cambiado en todo este tiempo”, lamentó Jorge.
