Este mes de febrero, un despliegue de seguridad de 3,000 militares y policías rodeó el estadio Jorge Mágico González durante el paso de Shakira por El Salvador. La artista colombiana ofreció cinco conciertos en el país, como parte de su gira mundial “Las mujeres ya no lloran”.
Los conciertos privados se convirtieron en una política de Estado durante los nueve días que duró su residencia en El Salvador. Presos en fase de confianza y empleados de la Alcaldía de San Salvador se dividieron la limpieza, mientras los fotógrafos de Casa Presidencial hicieron una amplia cobertura de los espectáculos. Según el Gobierno, la residencia inyectó $110 millones a la economía salvadoreña, pero no mostraron evidencia ni criterios que lo sustenten.
Los locutores de radios nacionales publicaron en redes sociales fotos hechas con inteligencia artificial, fingiendo haber entrevistado a la estrella en sus estudios de grabación. El 7 de febrero, la página oficial del Ministerio de Turismo también usó IA para mostrar a Shakira haciendo bicicleta por el Centro Histórico de San Salvador.
La Shakira creada por I.A. visitó cafés, el Teatro Nacional y el Palacio y leyó un libro en la Biblioteca Nacional. La artista real, a cambio, recibió las llaves de la Ciudad de San Salvador y fue elogiada por el oficialismo. Pero no se publicaron fotos reales con ningún funcionario, alcalde ni con el mismo presidente Bukele.
