La autonomía del Canal de Panamá pende de un hilo ante la presión de sus dos principales clientes
<p>La intención de Trump de “retomar el canal” no es ningún secreto. Pero con Washington distraído en otros frentes, Panamá enfrenta cuestionamientos internos sobre su estrategia de neutralidad ante Estados Unidos y China. También sobre cuánto tiempo tendrá agua para mantener el funcionamiento del canal, un símbolo nacional.</p>
Leyrian Colón
La invasión estadounidense en Venezuela este 3 de enero levantó cuestionamientos en Panamá ante la posibilidad de ser los próximos. El presidente Donald Trump ha ejercido una estrecha presión para recuperar el Canal de Panamá, aunque ahora enfoca su energía en el Estrecho de Ormuz. Mientras tanto, en Panamá se agudiza una crisis sobre cómo manejar las crecientes exigencias tanto de Estados Unidos como de China, sus dos principales socios comerciales.
El martes 23 de junio, en una sesión de la Asamblea General de la OEA en Ciudad de Panamá, el presidente José Raúl Mulino condenó el aumento de las detenciones contra la vasta marina mercante panameña en China. De enero a principios de junio, se reportaron 436 detenciones en puertos chinos, en comparación con 256 que se reportaron solo el pasado año.
“Mi país es una democracia. Mi país tiene separación de poderes. Su país es distinto al mío”, dijo el canciller Javier Martínez-Acha Vásquez, al embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng. “Le invito a respetar mi Constitución, como yo respeto la suya”, añadió.
Feng respondió con dureza a Panamá, alegando sesgo político en el fallo de enero de la Corte Suprema, que declaró inconstitucionales los contratos de una empresa de Hong Kong que operaba dos puertos del canal. “Si los principios pueden ser ignorados, los activos pueden ser tomados y operados en cualquier momento. ¿Quién va a confiar en invertir y buscar colaboración?”, dijo Feng en inglés.
El año pasado, la empresa de Hong Kong, CK Hutchison, intentó vender los dos puertos panameños a un grupo de inversionistas liderado por BlackRock, con sede en Nueva York y la administradora de activos más grande del mundo. La venta se retrasó debido a una revisión por parte de China. Mientras tanto, la Contraloría de Panamá presentó dos demandas ante la Corte Suprema contra los contratos de la empresa. El alto tribunal encontró irregularidades en procesos de auditoría.
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China replicó que “defenderá con firmeza los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas”. CK Hutchison presentó una demanda por daños y perjuicios por más de dos mil millones de dólares. Estados Unidos y los aliados Costa Rica, Guyana, Bolivia, Paraguay y Trinidad y Tobago calificaron las acciones de China como un intento de politizar el comercio marítimo. China, a su vez, acusó a Estados Unidos de procurar lo mismo.
Panamá estableció relaciones con China en 2017, convirtiéndose en el primer país de América Latina en sumarse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Ahora, según declaró a El Faro el analista político y abogado Rodrigo Noriega, China está golpeando “el lado más sensible de Panamá”.
Botas estadounidenses en Panamá
“No se lo dimos (el canal) a China; se lo dimos a Panamá, y lo vamos a recuperar”, dijo Trump en su toma de posesión de 2025. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo lo mismo tras visitar Panamá en abril de 2025. Según los Tratados Torrijos-Carter de 1977, Estados Unidos tiene autoridad para intervenir ante amenazas a la política de neutralidad.
En 2025, Hegseth firmó un memorando con Panamá para aumentar la presencia militar de Estados Unidos en tres bases panameñas durante tres años. A pesar de las afirmaciones de Panamá de que el acuerdo no afecta la soberanía, la decisión desencadenó protestas contra la militarización y una demanda ante la Corte Suprema.
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De acuerdo con la Constitución, cualquier medida de protección del canal debe someterse a la Asamblea Nacional y a un referéndum. La ex presidenta de la Corte Suprema, Graciela Dixon, declaró a La Estrella de Panamá que “no se puede ser neutral si se tiene presencia militar de cualquier tipo y bajo cualquier excusa, ni siquiera con el argumento de proteger el Canal”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha tratado de matizar la postura más cáustica de Trump, presentándola como una proposición condicional. En febrero de 2025, advirtió que, si Panamá no reducía la influencia de China, Estados Unidos tomaría medidas en virtud del tratado. El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, dijo que Trump “habla muy claro y no necesita traductor”.
Esto puso al presidente conservador panameño José Raúl Mulino en una situación delicada. En un intento por mostrarse cercano a Trump, se sumó a iniciativas clave de Estados Unidos como el Escudo de las Américas, al mismo tiempo que subrayó que Panamá es el único dueño del canal. Para Noriega, aunque hace hincapié en el principio de neutralidad, la postura de Panamá ha sido pasiva ante la presión de Estados Unidos.
Desde 1979, el canal cuenta con un tratado de neutralidad permanente con Estados Unidos para mantener la vía navegable accesible a todo el mundo. Este año, Panamá lanzó una campaña para que más países se sumen al acuerdo. Al menos 40 gobiernos, entre ellos Suiza, se han sumado. México, Brasil o China no lo han hecho. Mulino tiene “una política exterior reactiva” ante Trump, señaló Noriega.
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El exviceministro de Relaciones Exteriores Carlos Ruiz Hernández, quien participó en las negociaciones sobre la presencia militar de Estados Unidos, renunció dos meses después de la visita de Marco Rubio el año pasado. Declaró recientemente a la revista Americas Quarterly que Panamá necesita “líneas rojas reales y consecuencias reales para quienes las pongan a prueba”.
Respecto a la presión de Estados Unidos sobre el canal, “están anteponiendo asuntos de política internacional doméstica y asuntos de seguridad nacional sobre esas reglas que ellos mismos crearon” para atraer inversión, dijo al Faro English el Embajador Dominicano Josué Fiallo, ex-presidente del Consejo Permanente de la OEA. “Esto marca un precedente terrible” añadió. “Hoy es China, pero mañana puede ser contra uno de los países latinoamericanos que podamos tener inversiones en otros países”.
Una crisis hídrica inminente
Por otra parte, Panamá se enfrenta a una cruda realidad: el canal se está quedando sin agua. Tras meses de demora, la nueva administradora nombrada en mayo, Ilyva Espino de Marotta, ha calificado la “seguridad hídrica” como una prioridad. China y Estados Unidos son los principales clientes del canal, pero ninguno de los dos se encarga de mantener los niveles de agua. “El Canal de Panamá es un subsidio ambiental para las economías de Estados Unidos y China”, señaló Noriega.
Desde 1914, 35 barcos pueden cruzar el canal en un día, y cada tránsito consume entre 50 y 55 millones de galones de agua de los embalses artificiales. Espino de Marotta, actualmente subadministradora, asumirá su cargo en septiembre y estará hasta el 2033. Es la primera mujer en ocupar ese puesto, desde el cual supervisará el cinco por ciento del comercio marítimo mundial.
En Centroamérica esto se ha observado de cerca. En el primer semestre de 2025, el canal manejó más de la mitad de la carga comercial de la región. “El Canal de Panamá es un canal centroamericano. Toda Centroamérica se beneficia de él”, dijo Noriega. Aun así, los países del istmo llevan años proponiendo canales alternativos. El ministro de Defensa de Guatemala dijo a El Faro que le han propuesto a Trump un canal seco ferroviario en el marco de la cooperación militar en importantes obras de infraestructura guatemaltecas.
Los administradores del canal atribuyen la escasez de agua al cambio climático, pero el medio panameño Concolón informa que también podría deberse, en parte, a un problema estructural. El plan para abordar el déficit incluye una serie de megaproyectos, siendo el más destacado el proyecto del embalse del Río Indio, que amenaza con desplazar a 38 comunidades rurales. Las comunidades locales se oponen al proyecto, alegando consecuencias socioeconómicas y ambientales. La Autoridad del Canal de Panamá, establecida por la Constitución, dará a conocer un estudio ambiental en diciembre.
Historiadores señalan que la geografía y la biodiversidad de Centroamérica la convierten en una zona estratégica para el control geopolítico. En Panamá, el canal simboliza la identidad de una nación que se ve a sí misma como un puente entre el Norte y el Sur. La selección de fútbol que representó a Panamá en la Copa Mundial de la FIFA, apodada “Los Canaleros”, fue presentada al país frente al Canal. Esta semana, tras enfrentar a Croacia, el equipo quedó eliminado.
